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Nuestros vinos

Chiclana de la Frontera está incluida en la D.O. Jerez Xérès Sherry. Una región privilegiada de la provincia de Cádiz, la bella serranía gaditana y la costa atlántica que impregna con su influjo a toda la zona y que contribuye a la singular característica de sus vinos. Los viñedos chiclaneros son los más meridionales del Marco.

La Bodega Manuel Aragón produce   vinos incluidos en la D.O.  Jerez-Xérès-Sherry y Vinos de la Tierra de Cádiz, en ambos casos con el marchamo de calidad que da tanto la calidad de los viñedos como la combinación de tradición y buen hacer mantenidas durante más de cien años en el seno de la familia Aragón.


EL CLIMA Y EL SUELO

Además de gran importancia de las técnicas y tradiciones de la viticultura que se practica en una zona determinada, el clima y el suelo son los factores naturales protagonistas en las características de los vinos.

El clima del Marco de Jerez es cálido. Los veranos son secos y con altas temperaturas, lo que provoca una alta evapotranspiración, aunque la cercanía de Chiclana al Océano Atlántico humedece las vides, especialmente durante las noches, por el efecto del rocío aportándole esa salinidad que identifica a nuestros vinos. La primavera y el verano, a lo largo de los cuales tiene lugar el ciclo vital de la viña, se ven sometidos a los vientos dominantes de Poniente y de Levante. El primero es fresco y húmedo (llega a alcanzarse el 95% de humedad) mientras que el segundo es caluroso y seco (con niveles de humedad en torno al 30%). La temperatura media anual es de 17,3ºC, con inviernos muy suaves en los que rara vez hiela. La zona disfruta de un promedio anual de horas de sol efectivo muy alto, entre 3.000 y 3.200. La pluviosidad es relativamente alta, suficiente para el buen desarrollo de las cepas, ya que se ve complementada además por los importantes rocíos nocturnos que aporta el vecino Océano Atlántico.

Buena parte de los suelos de la zona están cubiertos de una tierra caliza que en los meses secos resulta deslumbrantemente blanca: la albariza, rica en carbonato cálcico, arcilla y sílice, procedente ésta de restos de animales marinos presentes en el mar que ocupó esta zona durante el Oligoceno. Las características más importantes de este suelo son su alta capacidad de retención de humedad, almacenando la lluvia caída en invierno para nutrir la cepa en los meses secos, además de que son pobres en contenido orgánico y que por su color blanco son capaces de reflejar una gran parte de la radiación solar. En los períodos lluviosos la albariza se abre como una esponja, absorbiendo gran cantidad de agua. Posteriormente, con la llegada del calor, las capas superficiales del suelo se compactan, evitando así la evaporación que produce la alta luminosidad de la zona. La albariza es fácil de labrar y permite una excelente distribución de las raíces.

Tradicionalmente los viticultores han dividido la zona de producción en pagos, considerándose como tales a cada pequeña zona de viñas, con tierra y mesoclimas homogéneos, y delimitadas por accidentes topográficos. Nuestras viñas están asentadas en Pago Campano, Cañadillas y Marquesado.

VITICULTURA

El cultivo de la vid es un proceso complejo que incluye múltiples procesos que influyen definitivamente en el producto final: el vino. La preparación del terreno, la plantación, el injertado y el cuidado de la planta implica un cuidadoso trabajo del viticultor para conseguir la máxima calidad del futuro vino. Durante el reposo invernal de las cepas se realiza la poda, cuyo objetivo es dar forma a la planta y regular su crecimiento para obtener el fruto con la cantidad y características deseadas.

La vendimia, tradicionalmente realizada a principios de septiembre, no tiene fecha exacta ya que depende de factores climáticos variables, así como de la variedad de uva y el tipo de vino que se desea obtener. La elección del momento óptimo para la cosecha requiere de los conocimientos y la experiencia del viticultor y enólogo.

La corta de los racimos en los viñedos de la Bodega Manuel Aragón se realiza exclusivamente a mano. Los racimos cortados deben llegar sin dañarse al lagar, donde se procede al despalillado, en el que se separa la parte leñosa del racimo, y a la molturación y prensado de las uvas, que da lugar al mosto.

VARIEDAD DE UVAS

Los vinos de la Denominación de Origen Jerez proceden de uvas de las variedades Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel, las únicas autorizadas por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen.

Otros vinos producidos por la Bodega Manuel Aragón y clasificados como Vinos de la Tierra de Cádiz, utilizan también otras variedades de uva, como Sauvignon Blanc, Tempranillo, o Syrah.

ENCABEZADO O FORTIFICACIÓN. CRIANZAS BIOLÓGICA Y OXIDATIVA

El mosto se somete a un proceso de fermentación natural en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada, donde los azúcares se transforman en alcohol etílico por la acción de levaduras naturales, dando lugar al vino base.

Una de las características del vino de Chiclana es el ser un vino fortificado o, en terminología bodeguera, "encabezado". El vino base se trasiega a botas de roble americano donde se le añade una cierta cantidad de alcohol de vino, al objeto de aumentar ligeramente su graduación alcohólica final. Esta práctica tiene su origen en la necesidad, siglos atrás, de estabilizar unos vinos que estaban destinados a su consumo en mercados muy lejanos y que, por tanto, debían de "protegerse" para poder llevar a cabo largas travesías. Hoy en día se mantiene la práctica por razones enológicas.

El vino fino de la Bodega de Manuel Aragón (Fino Granero) se encabeza hasta los 15º al objeto de favorecer el desarrollo del velo de Flor, una capa blanquecina de levaduras naturales que se deposita sobre la superficie del vino aislándolo del aire del resto de la bota. En este proceso de crianza biológica, la protección natural de las levaduras va a evitar la oxidación del vino y a conferirle características organolépticas muy especiales.

La crianza biológica bajo el velo de flor se prolonga durante un período mínimo de tres años y se realiza en botas de roble americano.

Si el vino base se encabeza hasta los 17º no se produce el velo de flor, con lo cual la crianza se produce en contacto con el aire lo que favorece la lenta acción del oxígeno del mismo. La crianza así producida se denomina crianza oxidativa. Ejemplo de vino con crianza oxidativa son los olorosos, como el Oloroso Tío Alejandro o el Oloroso Muy Viejo Manuel Aragón.

En los vinos realizados a partir de uva Moscatel o Pedro Ximénez (con uva de dicha denominación), el fruto se sobremadura (en la cepa o mediante exposición al sol o asoleo), con lo cual se concentran tanto los azúcares como la acidez natural de la uva. Por otro lado, su fermentación se realiza solo parcialmente mediante la adición de alcohol en el proceso. Es el caso del Moscatel Gloria, el Moscatel Los Cuatro, y el Pedro Ximénez Muy Viejo Manuel Aragón. Algunos vinos combinan en su envejecimiento un proceso inicial de crianza biológica y otro posterior de crianza oxidativa, como el Amontillado El Neto o el Amontillado Muy Viejo Manuel Aragón.

En este sentido es peculiar el vino de tipo palo cortado. Cuando un vino se cata en su fase inicial y el enólogo considera que debe seguir un proceso de crianza biológica, la bota se marca con una línea inclinada, un “palo”. Por el contrario, cuando el catador descubre inicialmente en un vino una estructura que aconseja una crianza oxidativa, lo marca con un círculo. A veces un vino criado bajo velo de flor muestra al catador características específicas que recomiendan una crianza oxidativa. En ese caso, se sube el grado de alcohol hasta los 17º y el “palo” se cruza con otro. Tenemos así un vino “palo cortado”, como el Palo Cortado Muy Viejo de Manuel Aragón, un extraordinario vino seco de edición limitada.

Hay vinos que se producen con una sola variedad de uva, pero otros se obtienen mediante mezcla o cabeceo de diversos vinos, por ejemplo, olorosos con una parte de Pedro Ximénez, como el Cream Arrumbaó, o el Hoyo Membrillo, dos excelentes vinos con gran carácter y mucho cuerpo de la Bodega Manuel Aragón.

CRIADERAS Y SOLERA

La crianza de los vinos de Jerez se realiza mediante el tradicional sistema de criaderas y solera. Las botas (de 600 litros de capacidad) se apilan a distintos niveles. El nivel más bajo se denomina solera por estar a ras del suelo y en esas botas contienen los vinos más viejos. La siguiente fila es la primera criadera y el vino de sus botas se sustituye el extraído de la solera para su embotellado. A su vez el vino de la primera criadera se sustituye con el vino más joven aún de las botas de la segunda criadera situada sobre ella. El resultado son vinos excepcionales que mantienen año tras año la más alta calidad.

La crianza dinámica de los vinos del Marco de Jerez permite un envejecimiento excepcionalmente prolongado. De hecho, algunos de nuestros vinos se encuentran entre los más viejos de la zona, con edades muy por encima de los 30 y 50 años. .

¡Visita la Bodega Manuel Aragón
y tendrás una experiencia única del mundo del Vino!

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